Pasión y sentido en tiempos de cambio: The Way We Live Now como una propuesta de sociedad moderna en Inglaterra a finales del siglo XIX. Anderzon Medina Roa*. Universidad de Los Andes, Venezuela

http://dx.doi.org/10.25025/perifrasis20189.17.02

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Fecha de recepción: 6 de enero de 2017

Fecha de aceptación: 1 de septiembre de 2017

Fecha de modificación: 12 de septiembre de 2017

Resumen

Este artículo analiza la novela de Anthony Trollope, The Way We Live Now, publicada por entregas en Inglaterra entre 1874 y 1875. The Way We Live Now, desde la semiótica de las pasiones, funciona como una sátira a través de la cual el autor criticó los cambios en los valores de su sociedad. Se utiliza la trama de tres personajes secundarios de la novela como símbolos de modelos sociales en pugna y de las posibilidades que ve el autor para mantener los valores tradicionales de su sociedad en tiempos de cambio indetenible.

Palabras clave: semiótica de las pasiones, Anthony Trollope, literatura, cultura, Inglaterra.

 

Sense and Passion in Times of Change: The Way We Live Now as a Proposal for a Modern Society in England towards the End of the 19th Century

Abstract

This article analyzes The Way We Live Now, by Anthony Trollope, a serial novel published between 1874 and 1875 in England. From the perspective of semiotics of passions, The Way We Live Now functions as a satire that criticized the changing social values in England by the end of the century. The subplots of three secondary characters are taken as the symbols of clashing social models, and the result of this clash is taken as the author’s proposal to keep traditional social values in times of unstoppable changes.

Keywords: semiotics of passions, Anthony Trollope, literature, culture, England.

 

1. The Way We Live Now, una novela en tiempos de cambio

Anthony Trollope (1815-1882) fue un prolífico novelista inglés con una gran habilidad para observar y describir detalladamente su sociedad, lo que le ganó el reconocimiento por muchos de ser el mejor descriptor de su tiempo. Al regresar a Londres luego de un viaje de año y medio por las colonias inglesas en el pacífico, Trollope se encuentra con una ciudad y sociedad cuya moralidad y costumbres habían, según su punto de vista, degenerado. Es así como en 1873, acude a su autoridad moral para escribir The Way We Live Now. Sutherland ilustra esta determinación: “Always a ready writer, indignation brought Trollope’s creativity to boiling point. The novel was conceived in Spring 1873 and its 425,000 words (it is probably the longest of his works) were composed in two rapid bursts, over the rest of the year” (Sutherland xii). La novela es una crítica social donde la trama central gira en torno a un inversionista extranjero de dudosa reputación que llega a Londres para convertirse en el gran financista del momento, y que cuenta con la aceptación de las esferas política y económica de la ciudad, sobre la base de su dinero y el poder que este le otorga. Muy rica en subtramas, la novela cumple su doble función típica para la época: por una parte es una fuente de entretenimiento, y por la otra comunica un mensaje respecto a un deber ser de las cosas por parte del autor.

          No obstante, más allá de la sátira social reconocida a la novela, se propone que también presenta una salida a lo que Trollope ve como un problema generado por la transición de una sociedad tradicional a una moderna, de una sociedad rural y sus valores a una sociedad urbana-industrializada y sus valores. A través de una de las subtramas de la novela, propongo, interactúan, en lo que a primera vista se entiende como un triángulo amoroso, tres personajes que simbolizan uno la sociedad inglesa tradicional, otro el orden social de la modernidad y una tercera que representa la posibilidad de que uno u otro orden sea exitoso. Es esta se sugiere una respuesta del autor frente al escenario en el que peligran los valores y costumbres de la esencia del ser inglés. Es la descripción de esta respuesta de Trollope lo que se ha propuesto abordar este texto, el que se constituye como una lectura, haciendo uso de elementos teóricos desde la semiótica de las pasiones de The Way We Live Now.

 

2. Tensión y pasión en The Way We Live Now

El mundo creado y representado en los cien capítulos que componen The Way We Live Now puede verse a través de lo que llama Delany el mito social de Trollope. Un mito que implica la esencia de Inglaterra, representada en la propiedad de la tierra y la continuidad de la misma. Delany argumenta que a través de este mito Trollope simboliza una suerte de inmortalidad de aquellos pocos afortunados que poseen tierras (Delany 765). Inmortalidad supuesta en la posibilidad de que sus propiedades continúen a cargo de buenas manos dentro la familia. Así, la continuidad de la propiedad de la tierra es eje central para este mito social en la obra de Trollope.

          Este mito está compuesto por tres elementos: identidad, tutela de la tierra y deber, esenciales a la novela y al mensaje que esta comunicó, más allá de su primera intención de entretenimiento. La identidad presenta una visión según la cual puede llegarse a conocer a la gente a través de sus vínculos con la tierra, un vínculo representado en tener un nombre que vaya con el de su propiedad, lo que los opone a aquellos que no poseen tierras, quienes son desconocidos y no confiables. No obstante, esta identidad y esta posesión de la tierra no son unidireccionales, es decir, no solo se posee la tierra, sino que se es poseído por la tierra, pues la tutela de la tierra, segundo elemento del mito social, domina la identidad y convierte a los sujetos en vínculos de una suerte de relación mística y atemporal. Es decir, la tutela de la tierra hace referencia al derecho, en términos legales, a la posesión de la tierra, a través de vínculos de una generación a otra que limitan los derechos de una y otra parte involucrada: el que posee la tierra y el que la poseerá, reduciendo de esta manera los individuos a simples piezas dentro de una institución cuya tradición les supera y obliga. En tercer lugar, el elemento deber requiere del dueño la subordinación a la institución que personifica a través de la preservación de la tierra, de acuerdo a los valores y costumbres en su condado y en el país que su clase ha de regir (Delany 765-766).

          Por otra parte, los textos de ficción presentan una unidad discursiva en la que los mundos en ellos descritos no están, para el lector, necesariamente divididos de acuerdo a la dicotomía ficción/realidad (Pavel 29). Además, considerando que “la producción literaria se concibe … como un proceso de actualización de un sentido virtual” (Greimas 12), tal actualización se logra con, y puede abordarse desde, la narratividad, que consiste en la organización de acciones y pasiones desde su contenido y cuya configuración de sentido puede manifestarse en distintas formas de expresión (verbal, musical, gestual) (Fabbri 58).

          La narratividad tiene una función de configuración del sentido en los relatos que nos remite a un significado en particular (Fabbri 48). Este sentido actualizado en un texto literario se forma a través del desarrollo narrativo del mismo, el cual “puede ser explicado … como una segmentación de estados que se definen … por su ‘transformabilidad’” (Greimas y Fontanille 10). Es decir, los sentidos presentados en un mundo ficcional se dan a través de la conjugación de acciones y pasiones, con lo que son definidos y comprendidos en tanto que pueden ser transformados de un estado a otro.

          Se habla entonces de acciones y pasiones llevadas a cabo y percibidas por sujetos en situaciones en las que se producen cambios de un estado A a un estado B. Estos cambios que se dan en un relato son consecuencia de la interacción entre los estados del mundo representado y los estados de ánimo del sujeto o actante; con lo que enfrentamos una dualidad sujeto/mundo a lo largo del desarrollo narrativo de una historia.

          Respecto a la interacción sujeto/mundo, Greimas y Fontanille plantean que los estados de del mundo se vuelcan sobre los estados del sujeto percibiente y le afectan, generando en este inconformidad con aquel y por lo tanto generando tensión entre uno y otro, lo que puede llegar a generar acciones del sujeto para cambiar el estado de las cosas en el mundo y regresar a un estado de no tensividad y equilibrio entre ambos logrado a través de una mediación sensibilizante.

          Esa mediación somática se da en tanto que el sujeto es un ente sensible; a través de la percepción sensorial es que el mundo en primera instancia se vuelve en sentido. Es a través del cuerpo y sus sentidos que se tiene primer contacto con el mundo y su estado de las cosas, pues “la mediación del cuerpo, cuya propiedad y eficacia es el sentir, está lejos de ser inocente: durante la homogeneización de la existencia semiótica, esta mediación añade categorías propioceptivas que constituyen en cierto modo su ‘perfume’ tímico y, en ciertos lugares, incluso sensibiliza … el universo de formas cognoscitivas que ahí se delinean (Greimas y Fontanille 13)”. Al tomar al cuerpo percibiente como mediador, se le concede papel fundamental a la pasionalidad en la generación del sentido, y es que “las pasiones aparecen en el discurso como portadoras de efectos de sentido” (Greimas y Fontanille 21). Entendiendo pasión como expresión de afectividad, en tanto que afectación. Es decir, “alguien actúa sobre otro, que le impresiona, le ‘afecta’, en el sentido de que el afecto es una afección. Y el punto de vista de ese otro, el punto de vista de quien padece el efecto de la acción, es una pasión. De alguna manera, pues, el efecto de la acción del otro es un afecto, o mejor dicho una pasión” (Fabbri 61).

          El sujeto actuante, pasional, a través de su cuerpo percibiente transforma el mundo a su alrededor, el que aprehenderá y con el que interactuará. Ese sujeto pertenece a un mundo con un estado de cosas determinado y con el que interactúa desde y a través de sus estados de ánimo, pues además de sujeto histórico, es un sujeto sensible. Al ser sensible de su contexto, no es un elemento pasivo, sino un elemento activo del mismo que busca transformarle. Esa sensibilidad de mundo genera un estado de tensividad que “no es más que una de las propiedades fundamentales de ese espacio interior que hemos reconocido y definido como el vertimiento del mundo natural en el sujeto” (Greimas y Fontanille 17). La interacción sujeto/mundo lleva cambios consigo cuando existe una no-conformidad de parte del sujeto, a través de su pasionalidad, con los estados del mundo en que este se desenvuelve, la cual acarrea tensiones que generan acciones por parte del sujeto, con las que espera pasar de un estado A a un estado B.

          Desde la semiótica de las pasiones, esta propuesta aborda la generación de sentidos a partir de la interacción estado del mundo-estados de ánimo del sujeto, lo que implica pasiones, con lo que se llega a un estado de tensividad, interacción generadora de acciones, las cuales pueden llevar a transformaciones y cambios. Ahora bien, ese estado de tensividad puede ayudarnos a abordar el recorrido pasional de sujetos en una narración, puesto que en la interacción sujeto/mundo, la no-conformidad del sujeto crea un estado de tensión que genera acciones y tales acciones pueden verse en el discurso.

          La creación de un mundo ficcional se hace a través de discursos, todo aquello que es posible en este lo es sobre la base de los discursos empleados por el autor. Al ser representaciones de mundo, los personajes de una creación literaria son sensibles a su entorno, son sujetos pasionales, además de ser sujetos históricos dentro de la ficción. Al leerlos en el texto, construimos a cada personaje teniendo como fuente al autor/narrador de la obra quien decide el qué y el cómo de la historia, sus personajes y su mundo ficcional, donde las pasiones, tensiones y acciones son posibles y entendibles por los lectores en tanto que representan una realidad creada sobre una constante actualización de un sentido virtual.

          Al ser a través del cuerpo percibiente que el mundo va transformándose en sentido, la representación de pasiones y las tensiones generadoras de discurso, en tanto que acción, en un mundo ficcional se convierten en ideación de ese mundo ficcional representado en una obra literaria. Si las pasiones son portadoras de efectos de sentido, la ideación de un mundo ficcional es propensa a ser abordada desde su dimensión pasional.

 

3. Roger Carbury y los futuros posibles desde la novela

Tomar al cuerpo percibiente como vehículo y medio para la creación del sentido en un mundo ficcional que a su vez se inserta dentro de una realidad histórica, social y culturalmente determinada demanda al menos dos puntos de observación. En primer término se considera el hecho de que ese universo de sentido, creado como forma de entretenimiento, lleve consigo contenidos no explícitos que comunican un mensaje menos complejo, pero no menos importante. En este enfoque hacia la creación de sentido en la novela, se aborda la interacción de Roger Carbury con Paul Montague, en tanto que símbolos de los órdenes sociales tradicional y moderno respectivamente. Esta interacción incluye a Henrietta Carbury, por representar ella la posibilidad de que uno u otro orden social tenga cabida dentro del mundo de la novela y pueda configurarse un mensaje entre líneas en la novela. En otras palabras, abordamos estos personajes y su interacción como símbolos de modelos de mundo mostrados por Trollope y cómo este configura el mensaje con el que propone un mundo moderno con raíces en la tradición e historia del país.

          Roger Carbury representa la historia, los valores y el deber ser de las cosas como características ideales de la sociedad inglesa tradicional. En otras palabras, Roger Carbury personifica el mito social trollopiano descrito más arriba y al hacerlo simboliza ese modelo de sociedad tradicional. Esto se lee en la presentación de Roger como cabeza de la familia Carbury. “The Carburys had been in Suffolk a great many years,–certainly  from the time of the War of the Roses,– and had always held up their heads” (Trollope 47). Al relacionar la familia con la Guerra de las Rosas (tercer cuarto del s. XV) y a toda la historia entre ese momento y el momento en que escribe la novela, Trollope utiliza un argumento de autoridad con el que apela a esa conciencia de nación británica de finales del s. XIX. Esta referencia se ve reforzada al detallar la relación que existe entre los Carbury y su tierra a lo largo de los años y generaciones que han contado y honrado la historia de la familia. “They had ... been true to their acres and their acres true to them through the perils of civil wars, Reformation, Commonwealth, and Revolution, and the head Carbury of the day had always owned, and had always lived at, Carbury Hall. At the beginning of the present century the squire of Carbury had been a considerable man, if not in his county, at any rate in his part of the county”(Trollope 47).

          Estas referencias establecen la identidad con la tenencia de la tierra y por lo tanto nos dicen quién es Roger Carbury, cómo ha de ser considerado como dueño de Carbury Hall y lo que en ese sistema social implica la tutela de una propiedad como la suya. Por otra parte, la responsabilidad en torno a la posesión de la tierra y la identidad que tiene con esta no le permiten abandonar la propiedad ni siquiera para su propio beneficio. En el siguiente extracto continúa la construcción de este personaje, el narrador lo muestra coherente con el deber,tercer elemento del mito social trollopiano: “His estate was supposed to bring him in £2,000 a year. Had he been content to let the Manor House, to live abroad, and to have an agent at home to deal with the tenants, he would undoubtedly have had enough to live luxuriously. But he lived on his own land among his own people, as all the Carburys before him had done, and was poor because he was surrounded by rich neighbours”(Trollope 48) (cursivas fuera de texto).  Roger representa la tradición, el arraigo en la historia de Inglaterra. Es un personaje rural, lo cual se toma como un aporte más a la representación de la sociedad tradicional, la cual era rural.

          La naturaleza de este personaje y suinteracción con su mundo presentan la posibilidad de un análisis en el que se aborde un orden social tradicional que abre paso a un orden social moderno que conserve elementos esenciales del orden desplazado. Si bien es Roger la personificación del orden tradicional presentado en la novela, Paul Montague, un joven ingeniero que no pertenece a ninguna familia de tradición arraigada, puede leerse como la opción de mundo moderno en el que la tradición puede asegurar la permanencia de elementos esenciales de sí misma.

          Paul Montague queda huérfano a muy temprana edad y hereda de su padre una pequeña fortuna que le permitiría iniciarse en el mundo. Al no pertenecer a una familia de tradición arraigada como los Carbury, Paul carece de los elementos identidad y tutela en el mito social trollopiano. No obstante, Paul y Roger se conocen desde que Paul era un niño, y circunstancias previas al tiempo de la novela llevan a que Roger se convierta en mentor del joven Montague. "An uncle of his [Paul], a younger brother of his father, had married a Carbury, the younger sister of two, though older than her brother Roger …The intercourse between the two families had, in the quite early days of Paul Montague's life, created an affection between him and Roger, who …were not in any degree related to each other. Roger, when quite a young man, had had the charge of the boy's education, and had sent him to Oxford" (Trollope 53) (cursivas fuera de texto). Existe una relación estrecha entre estos dos personajes, en la que pueden preverse coincidencias en visión de mundo entre los dos, visiones respecto al deber ser de las cosas, lo que se puede derivar del siguiente fragmento: “But the Oxford scheme, to be followed by the bar, and to end on some one of the many judicial benches of the country, had not succeeded. Paul had got into a ‘row’ at Balliol, and had been rusticated,— had then got into another row, and was sent down. Indeed he had a talent for rows,though, as Roger Carbury always declared, there was nothing really wrong about any of them”(Trollope 53) (cursivas fuera de texto). Estas disputas, aunque parecen irrelevantes a los acontecimientos de la novela, abren una lectura en la que tanto Roger como Paul coinciden respecto al deber ser de las cosas, aunque quizá no compartan sus métodos y modos de actuar. Paul es expulsado de Oxford, su futuro como abogado queda fuera de toda posibilidad y, sin embargo, su mentor no cuestiona ni las disputas ni las razones que pudo tener. De esto puede inferirse que son dos personajes en principio cercanos en valores y código social, lo cual a su vez me lleva a tomar el elemento deber del mito social trollopiano como presente en Montague. Presente en tanto que tiene el sentido de identificación con y disposición a comportarse según los códigos sociales y valores tradicionales ingleses, avalado por Roger, estereotipo de este mito en la novela.

          Hasta ahora se ha mostrado que Roger Carbury puede leerse como símbolo del orden tradicional, que busca la continuidad de su sistema-mundo a través del matrimonio con Henrietta Carbury, su prima. No obstante, esta unión no ocurre, lo que deriva en la imposibilidad para Roger de asegurar la continuidad de su tradición familiar (ni la del modelo que representa) a través de su descendencia. Aquí, Paul Montague se presenta como opción para solucionar la disyuntiva que el autor aborda en la novela y puede leerse como símbolo de orden social moderno. Paul se compromete con Henrietta, con lo que identidad y tutela, del lado Carbury, se unen al deber ya arraigado en él. Este compromiso es en principio rechazado por Roger quien, sin embargo, luego de resignarse a la idea, aprueba la unión.

          Henrietta se convierte así en el catalizador para que uno u otro modelo triunfe en el mundo ficcional de la novela. Al rechazar a Roger, el modelo tradicional se queda sin opción de futuro. Por otra parte, la unión con Paul abre un espacio en la novela para un futuro joven de ideas y orígenes nuevos, el del orden social del mundo moderno e industrializado.

          En el segundo punto de observación de la creación de sentido a través del cuerpo percibiente en un mundo ficcional que se inserta en una realidad cultural, social e históricamente determinada, será útil ver la interacción de los estados del sujeto ficcional con los estados del mundo en que este vive y cómo esta interacción genera un universo de sentido. Nos aproximamos a la relación que existe entre los estados del sujeto Roger Carbury y los estados del mundo de la novela.

 

4. Cuerpo y sentido. El recorrido pasional de Roger Carbury en el universo de The Way We Live Now

La dualidad estados del sujeto/estados del mundo presenta un discurrir narrativo con el que se configura el sentido, definido por la transformabilidad de esos estados, que se da como consecuencia de la interacción de estos, al generar tensiones que devienen en acciones. Las tensiones generadas de esta interacción de estados se darán cuando haya una no conformidad del sujeto respecto al estado de las cosas del mundo, que gesta estados de ánimo del sujeto que antes de transformarse en verbo, se hacen pasión.

          La única posibilidad de plenitud que tiene Roger Carbury en su vida es su fallido intento de matrimonio con Henrietta, que además le permitiría refugiarse en su propia realidad, aislándose de la modernidad que le arropa. Este escenario le genera estados de ánimo de intranquilidad respecto a una realidad que no puede cambiar, pero que resuelve intentar enmendar.

          Se propone aquí que Roger pasa de la esperanza a la aceptación en un recorrido que le lleva por la frustración. La novela muestra que la esperanza de matrimonio de Roger se convierte en un imposible y que finalmente acepta su unión con alguien más. Son estas dos pasiones, esperanza - aceptación,extremos de un discurrir de Roger que le llevan a estados de disconformidad con el estado de las cosas en su mundo, a estados de tensividad con ese mundo y que generan acciones y cambios tanto en el sujeto como en el mundo en el que vive.

          Aceptación remite al verbo aceptar, que entre sus significados tiene “asumir resignadamente un sacrificio, molestia o privación” (Real Academia Española). Es decir, que la aceptación presupone un estado previo de resignación ante la privación de algo. Privación, por su parte nos remite al verbo privar, que se define como “despojar a alguien de algo que poseía” (Real Academia Española). Este despojar a alguien de algo lo asociamos con la definición de frustrar (de donde se deriva frustración): “Privar a alguien de lo que esperaba” (Real Academia Española), con lo que, a través de privar, puede establecerse un vínculo entre frustración y aceptación. Privar a un sujeto de lo que posee o espera puede verse como una situación adversa y por lo tanto potencialmente frustrante. La frustración entra en escena cuando nos enfocamos en que aquello de lo que el sujeto es privado es algo que este esperaba.

          La esperanza es un “estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea” (Real Academia Española) y la privación de un deseo califica como una situación frustrante ante la cual puede un sujeto o bien reaccionar en un “vivo descontento” que lo lleve a la cólera, por ejemplo, o en un hacer menos violento en el que tal frustración sea suplantada por la aceptación de tal privación.

          Siguiendo a Fabbri, cada pasión tiene cuatro componentes (modal, temporal, aspectual y estésico), que pueden abordarse desde el análisis de un discurso dado. En otras palabras, la modalidad, temporalidad, el aspecto y el cuerpo que implican una pasión pueden ser identificados en discurso, en virtud de lo cual podemos entonces abordar la creación del sentido desde la situación misma en la que este comienza a gestarse, pues es la creación con palabras del mundo comunicado lo que buscamos analizar aquí. Como ya se ha dicho, son los estados del sujeto y los estados del mundo los que a través de situaciones de tensividad llevan a la acción de los sujetos y a la consecuente acción y creación de sentido en el mundo en que se desenvuelven. Pasamos aquí a abordar cada una de esas pasiones y sus componentes en el texto de la novela.

 

4.1. Esperanza

En lo que se refiere al componente modal de una pasión, la esperanza es una pasión del querer. Fabbri presenta “la esperanza en cierta medida [como] un querer, desde luego, pero un querer algo que se refiere al futuro” (65), por lo que el componente temporal de esta pasión la hace una pasión del futuro, un querer algo que aún no se tiene. Ciertamente esta es la posición de Roger respecto a Henrietta y lo que ella representa para él y su mundo.

          En el siguiente extracto del capítulo vi, el narrador presenta la manera en que se manifiestan estos dos componentes (modal y temporal) de la esperanza en torno a la propuesta de matrimonio hecha por Roger a Henrietta: "… there had come a circumstance which altogether changed her [Lady Carbury’s] opinions as to Carbury Hall, and its proprietor. The proprietor after a few weeks followed them up to London, and madea most matter-of-fact offer to the mother for the daughter's hand.He was at that time thirty-six, and Henrietta was not yet twenty … Lady Carbury was eager on his side … But Henrietta had an opinion of her own. She liked her cousin, but did not love him … Their first visit to Carbury had been made in September. In the following February she went there again… and when there had been cold, constrained, almost dumb in the presence of her cousin. Before they left the offer was renewed, but Henrietta declared that she could not do as they would have her… . But Roger declared that he by no means intended to abandon his suit. In truth he verily loved the girl, and love with him was a serious thing" (Trollope 50-51) (cursivas fuera de texto).

          En esta secuencia se ve el resultado de la primera visita de la viuda y su hija a Carbury Manor. Una visita en la que Lady Carbury no había quedado agradada por la propiedad de la familia, pero luego el giro de acontecimientos hace que la viuda Carbury redefina su posición en torno a Carbury Manor y a su dueño. La propuesta de matrimonio de Roger lleva intrínseca la modalidad del querer de la pasión esperanza. Respecto al componente temporal, tal como dice Fabbri, la esperanza es una pasión de futuro. Henrietta rechaza la oferta y Roger le pide que lo piense por unos meses; poco menos de seis meses después la propuesta vuelve a hacerse y es rechazada de nuevo. Sin embargo, la posición de Roger es la de no abandonarla. Está enamorado y por lo tanto no pierde la esperanza de que pueda conseguir su aceptación.

          Esta perseverancia lleva al componente aspectual de la pasión: la esperanza es una pasión durativa: la propuesta de matrimonio ha sido rechazada dos veces y a lo largo del tiempo transcurrido en la novela sigue en pie. En lo que respecta al componente estésico de la pasión, son varios los extractos en los que pueden conseguirse descripciones del cuerpo sintiente comunicando una actitud que se relaciona con la esperanza. En el capítulo vii, una vez terminada la conversación entre Lady Carbury y Roger que guía el capítulo, este cambia de tópico y le pregunta a ella por Henrietta: "Then he gave assurance to Lady Carbury which to her was not the least comfortable part of the interview. In the event of her son not giving her the money which she at one once required he, Roger, would lend her a hundred pounds till her half year's income should be due. After that his voice changed altogether,as he asked a question on another subject. 'Can I see Henrietta to-morrow?' 'Certainly;—why not? She is at, home now, I think'” (Trollope 59) (cursivas fuera de texto).

          Ciertamente no se dice cómo es que cambia su voz, pero puede inferirse que de un tono severo en el que se había llevado la conversación en torno a Sir Felix (líneas más arriba de este extracto, Lady Matilda se lamentaba con un: “O Roger you are so severe”, cuando este se refería al joven Barón y sus vicios), el tono en el que preguntó por Henrietta ha de haber sido, al menos, uno no severo.

           En el capítulo VIII, en un diálogo con Henrietta acerca de la no conveniencia de asociarse con gente como los Melmotte (la familia del inversionista extranjero), Roger aprovecha la oportunidad para una vez más declarar su amor por ella y lo mucho que le importa. "'I have always thought that you were better than any one else'. 'That was before I went to the Melmottes. I am sure you have altered your opinion now. Indeed you have told me so. I am afraid, Mr Carbury, you must go your way, and we must go ours'. He looked into her face as she spoke, and gradually began to perceive the working of her mind … 'For myelf' he said, putting out his hand and making a slight vain effort to get hold of hers, 'I have only one wish in the world; and that is, to travel the same road with you. I do not say that you ought to wish it too; but you ought to know that I am sincere. When I spoke of the Melmottes did you believe that I was thinking of myself?'" (Trollope 67) (cursivas fuera de texto).

          La mira y comienza a entender lo que está pensando. Luego, en la cercanía de la conversación, intenta tomarla de la mano y vuelve a declarar su deseo de compartir su vida con ella. Finalmente, en el capítulo xix, Roger hace un último intento en su declaración de amor, esta vez con un tono distinto “'Hetta, I should not wish to be cruel to you … I have no right to ask you about Paul Montague,—no right to expect an answer. But it is all the world to me. You can understand that I should think you might learn to love even me, if you loved no one else'. The tone of his voice was manly, and at the same time full of entreaty. His eyes as he looked at her were bright with love and anxiety. She not only believed him as to the tale which he now told her; but she believed in him altogether. She knew that he was a staff on which a woman might safely lean, trusting to it for comfort and protection in life" (Trollope 162-163) (cursivas fuera de texto). Un tono del que puede entenderse su fortaleza al igual que su debilidad (“manly and at the same time full of entreaty”) y una mirada brillante llena de amor y ansiedad le dan cuerpo a esa pasión del querer, duradera y que apunta al futuro y que es su esperanza.

 

4.2. Frustración

Roger Carbury es un sujeto en estado de frustración, pues se le priva de algo que esperaba (casarse con Henrietta). La frustración es una pasión del saber, en lo que refiere a su componente modal, un saber no poder obtener lo que esperaba, y conseguimos en la novela muestra de que Roger estaba consciente de lo imposible de su unión con Henrietta. En el capítulo viii, a través de la voz del narrador aprendemos un poco más de Roger y su pena de amor: "He had, as he believed, found the woman that he really wanted, who was worthy of his love, and now, having fixed his heart upon her, he longed for her with an amazing longing … There was but one thing for him;—to persevere till he got her, or till he had finally lost her. Andshould the latter be his fate, as he began to fear that it would be, then, he would live, but live only, like a crippled man. He felt almost sure in his heart of hearts that the girl loved that other younger man. That she had never owned to such love he was quite sure" (Trollope 69) (cursivas fuera de texto). En este extracto se ve la manera como Roger comienza su paso de la esperanza hacia la frustración, y que esta última es una pasión del saber, un saber que en Roger y en la novela comienza como un temor, la sospecha de que perderá la mujer que quiere. No solo la pierde, sino que ese sentimiento, ese saber suyo apuntan a que ella está enamorada de Paul.

          En cuanto al componente temporal de la pasión, la frustración es aquí una pasión del presente. Es decir, en oposición a la esperanza que se refiere a un querer algo en un futuro, la frustración lleva a un saber ahora que eso que se quiere no es ni será posible. "But he knew that Paul Montague was attached to her, and that it was Paul's intention to cling to his love.Sorrowfully looking forward through the vista of future years, he thought he saw that Henrietta would become Paul's wife.Were it so, what should he do? Annihilate himself as far as all personal happiness in the world was concerned, and look solely to their happiness, their prosperity, and their joys? Be as it were a beneficent old fairy to them, though the agony of his own disappointment should never depart from him?" (Trollope 69) (cursivas fuera de texto).

          Roger se encuentra frente a un saber que lo lleva a plantearse un posible futuro en el que Henrietta y Paul estén unidos. Tal panorama le presenta dudas e incomodidades que aumentarían su frustración. Roger sabe que sin Henrietta su felicidad como individuo es imposible y es por ello que se pregunta si su futuro será la aniquilación de ese sentimiento y su reemplazo por un rol de protector de la joven pareja. Todo esto, pagando el alto precio de su siempre presente frustración. Esta frustración toma un tono distinto cuando Roger lleva a consideración su relación con Paul. En el capítulo viii se lee que Roger desarrolla sentimientos encontrados respecto a Paul: “… should he let Paul Montague know what deep resentment such ingratitude could produce?When had a father been kinder to a son, or a brother to a brother, than he had been to Paul? His home had been the young man's home, and his purse the young man's purse.What right could the young man have to come upon him just as he was perfecting his bliss and rob him of all that he had in the world?”(Trollope 69) (cursivas fuera de texto). Tanto la negativa de Henrietta como el obstáculo que representa Paul son para Roger amenazas para su felicidad y se convierten en preocupaciones que le acompañarán a lo largo de la novela. En el extracto anterior al recién presentado, se ve además que Roger tiene presente la posibilidad de que no solo su sueño no sea alcanzado, sino que deba vivir con la frustración que esto representa virtualmente por siempre: “Be as it were a beneficent old fairy to them, though the agony of his own disappointment should never depart from him?(Trollope 69)” (cursivas fuera de texto). En tal sentido, su preocupación incluye la posibilidad de una estoica aceptación de una pena, una frustración que nunca le dejará. Es aquí evidente el componente aspectual de la pasión que describimos: la frustración es una pasión durativa.

          Finalmente, en el mismo capítulo VIII, en un diálogo entre Henrietta y Roger, ella trata de explicarle a él que no es necesaria en su vida:

“You can do very well without comfort from me.”

“No, indeed. I shall live, no doubt; but I shall not do very well. As it is, I am not doing at all well. I am becoming sour and moody, and ill at ease with my friends. I would have you believe me, at any rate, when I say I love you.”

“I suppose you mean something.”

“I mean a great deal, dear. I mean all that a man can mean. That is it. You hardly understand that I am serious to the extent of ecstatic joy on the one side, and utter indifference to the world on the other. I shall never give it up till I learn that you are to be married to some one else”. (Trollope 67-68) (cursivas fuera de texto)

La joven expresa a su interlocutor que no hay nada que ella pueda hacer para aliviarle. Roger, no obstante, intenta mostrarle que está equivocada, que es mucho lo que puede hacer por él. Su explicación pasa por una descripción de sí mismo como quien se está convirtiendo en alguien malhumorado, agrio, alguien para quien el mundo se ha convertido en dos polos: uno de inmensa alegría, otro de absoluta indiferencia; todo esto marcado por la aceptación o no de la propuesta de matrimonio. Se ve aquí cómo gana cuerpo la frustración en reacciones visibles y perceptibles al mundo exterior al sujeto (componente estésico); la fácil irritación, el mal humor y actitudes de indiferencia para con todo le dan corporeidad a una pasión que se manifiesta en un cuerpo sintiente.

 

4.3. Aceptación

La aceptación implica “asumir resignadamente un sacrificio, molestia o privación” (Real Academia Española). Luego de comenzar el recorrido pasional de Roger en la esperanza y pasar por su frustración ante un saber que no puede tener lo que quiere, se toma la aceptación como una pasión del deber (componente modal). Un deber que se ve marcado por la necesidad de tomar decisiones para un bien mayor. Ese bien mayor será para Roger la felicidad de Henrietta. En el capítulo xciii Roger y Paul hablan de la relación del último con Henrietta; se ve el giro del primero frente a esa realidad que le frustra:

“I don't know what letter you mean,” said Paul.

“You wrote to her?”

“Certainly I wrote to her. I wrote to her twice. My last letter was one which I think she ought to have answered. She had accepted me, and had given me a right to tell my own story when she unfortunately heard from other sources the story of my journey to Lowestoft with Mrs Hurtle.” Paul pleaded his own case with indignant heat, not understanding at first that Roger had come to him on a friendly mission.

“She did answer your letter.”

“I have not had a line from her;—not a word!”

“What did she say to me?”

“Nay,—you must ask her that.”

“But if she will not see me?”

“She will see you. I can tell you that. And I will tell you this also;—that she wrote to you as a girl writes to the lover whom she does wish to see.”

I am here especially to tell you that it is true. I should hardly come on such a message if there were a doubt. You may go to her, and need have nothing to fear,—unless, indeed, it be the opposition of her mother”. (Trollope 747-748) (cursivas fuera de texto)

          La actitud de Roger implica una intención distinta a aquella que era dirigida por su frustración y la sensación de que Paul le traicionaba al pretender a Henrietta. Es ahora un mensajero entre Henrietta y Paul, a quien le trae noticias esperanzadoras. Sin embargo, Roger deja clara la situación con Paul, el diálogo continúa:

“And now I wish you to hear what I have to say.”

“Of course,” said Paul, sitting down suddenly. Up to this moment Roger Carbury, though he had certainly brought glad tidings, had not communicated them as a joyous, sympathetic messenger. His face had been severe, and the tone of his voice almost harsh; and Paul, remembering well the words of the last letter which his old friend had written him, did not expect personal kindness …

You know what my feelings have been,” Roger began, “and how deeply I have resented what I thought to be an interference with my affections. But no quarrel between you and me, whatever the rights of it may be—“. (Trollope 748) (cursivas fuera de texto)

En esta parte del diálogo se va dando la dimensión estésica a la aceptación de Roger. El mensaje, aunque uno de mucha alegría para Paul, es uno de tristeza para Roger, por lo que no demuestra ningún regocijo al comunicarlo, por el contrario el tono de su voz es áspero y su expresión es de severidad. Esto recrea una imagen de dureza de la que puede inferirse en Roger cómo asume lo que para él es una privación, un sacrificio. Sacrificio que, como se ve en las siguientes líneas, hace por un bien mayor:

“I have never quarrelled with you,” Paul began.

“If you will listen to me for a moment it will be better. No anger between you and me, let it arise as it might, should be allowed to interfere with the happiness of her whom I suppose we both love better than all the rest of the world put together.

“I do,” said Paul.

And so do I;—and so I always shall”. (Trollope 748) (cursivas fuera de texto).

          Al no negar ni su amor ni su frustración y sobreponer a esto la felicidad de su amada, Roger se sacrifica a sí mismo y se somete a una vida dedicada a la felicidad de Henrietta. Por otra parte, en lo que refiere al componente temporal, esta aceptación es una pasión del ahora para el futuro. Es decir, una pasión que deriva de una decisión en el presente pero que apunta hacia un futuro; al ser una pasión del deber, la aceptación se enmarca en la necesidad de que algo cambie su estado actual para una mejor situación en el futuro. Ese cambio, en la dimensión aspectual, apunta a que esta es una pasión puntual; es el punto de cierre de un recorrido pasional. No es sino hasta la aceptación que la esperanza dura y es a partir de la aceptación que una nueva realidad tiene cabida en el mundo de Roger. Un nuevo mundo es posible a partir de esta aceptación.

Todo recorrido pasional tiene un momento de incoación, uno de duración y uno de resolución. Para este análisis la aceptación que experimenta Roger Carbury es el fin de su recorrido pasional, y a la vez inicio de una realidad que no tenía cabida antes de esta. Una que se lee al final de este diálogo entre estos dos personajes:

But she is to be your wife. She shall be my daughter. She shall have my property,—or her child shall be my heir. My house shall be her house,—if you and she will consent to make it so. You will not be afraid of me. You know me, I think, too well for that. You may now count on any assistance you could have from me were I a father giving you a daughter in marriage. I do this because I will make the happiness of her life the chief object of mine. (Trollope 748-749) (cursivas fuera de texto)

          Roger acepta que Henrietta será esposa de Paul y no suya y la asume como su hija y heredera, herencia que será transmitida a sus hijos con Paul. Esta decisión resuelve además el dilema con la herencia de la tierra como esencia de la continuidad social y cultural en el universo ficcional de Trollope. Asegura así la continuidad de la tierra en buenas manos dentro de la familia, con lo que le confiere a Paul la identidad y tutela de la propiedad Carbury, lo que junto a la noción de deber propia en el joven completa el mito social trollopiano en la nueva unión Montague-Carbury. No obstante, además de esos valores tradicionales, Montague le suma a esa ecuación la juventud y las cualidades de un hombre de su tiempo, un tiempo de dudas, invenciones, tecnología, ávido (desde la perspectiva de Trollope) de los valores tradicionales que se asegurarán a través de Henrietta y sobre todo de la tutela de Roger.

 

5. A modo de cierre: pasión, tensión y realidad

Este ejercicio abordó la creación de mundo en The Way We Live Now a través de la semiótica de las pasiones. Se argumenta que la novela, en principio solicitada y recibida como un texto para el entretenimiento, logró, más allá de la manifiesta intención del autor de llamar la atención sobre los cambios del orden social, proponer una salida al dilema en el que Trollope ve a la sociedad inglesa del último tercio del siglo xix. Lo que se lee como mensaje entre líneas de la novela.

         A lo largo del análisis, se mostró la manera en que Trollope organizó la sociedad y su funcionamiento en la novela. Ciertamente se muestra, como en toda ficción, solo una parte de la realidad referida, pero esta muestra la impregna Trollope de verosimilitud a través de su ya mencionada y reconocida fidelidad en la descripción de situaciones, contextos y personajes. También se abordó la creación del sentido a través de la interacción de la díada sujeto/mundo, en la que inconformidades del primero con la realidad del segundo generan estados de tensión que llevan a pasiones y estas a acciones y posibles cambios. Es justamente esto lo que se muestra aquí con relación a la interacción Roger Carbury con Henrietta Carbury y Paul Montague.

        Son estos personajes símbolos y agentes de cambio de la sociedad que sirven a Trollope luego de que este se consiguiera con una ciudad distinta de aquella que recordaba, tras un largo viaje por las colonias. Esta nueva ciudad está impregnada de cierta clase de deshonestidad que atraviesa sus estratos. Como dice Sutherland, fue la indignación la que impulsó la creatividad trollopiana para esta novela. Con tal realidad ante sus ojos, Trollope crea una historia en la que la sociedad tradicional y sus valores son desplazados por el culto al dinero y otros vicios.

         Si los valores esenciales y tradicionales son definitivamente desplazados por este nuevo orden laxo y permisivo, la sociedad inglesa estará destinada al fracaso. No obstante, la continuación del orden tradicional es imposible en un mundo que ha gestado, para el momento que se escribe y publica la novela, su cambio por más de cien años (i.e. revolución industrial). Ante esta disyuntiva, la propuesta de Trollope muestra una fusión de ambos órdenes sociales a través de la preservación de las raíces supuestas en los valores y tradiciones.

         En la novela, el mito social de la tenencia de la tierra se toma como un modelo de organización de la sociedad tradicional que se ve amenazada por un mundo moderno mucho más rápido y mucho más agresivo. La tensión generada en Roger, que le lleva por un recorrido pasional desde la esperanza a través de la frustración y hasta la aceptación, se lee aquí como la tensión en la que Trollope ve a su sociedad. Ante la inevitabilidad del cambio propone una solución viable y necesaria.

         Roger es símbolo del modelo tradicional, sus padecimientos son los padecimientos del orden social tradicional frente al dilema que le presenta su eventual desplazamiento. De manera similar, Paul es símbolo del nuevo orden, ávido de y presto para recibir la ayuda del viejo orden, el que, al hacerse a un lado, deja de ser desplazado y ocupa un lugar importante en el establecimiento de los cimientos del nuevo modelo de sociedad, tal como Roger se convierte en protector de la nueva unión entre Paul y Henrietta.

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* Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla . Doctor en Lingüística, Universidad de Los Andes.

 

Bibliografía

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Fabbri, Paolo. El Giro Semiótico. Trad. Juan Vivanco. Barcelona: Gedisa, 2000. Impreso.
Faulkner, Karen. “Anthony Trollope’s Apprenticeship”. Nineteenth-Century Fiction 38.2 (1983): 161-188. Impreso.
Greimas, Algirdas Julien y Jacques Fontanille. Semiótica de las pasiones. De los estados de las cosas a los estados de ánimo. Trad. Gabriel Hernández Aguilar y Roberto Flores. México D.F.: Siglo XXI editores, 1994. Impreso.
Greimas, Algirdas Julien. En torno al Sentido. Trad. Salvador García Bardón. Madrid: Fragua, 1973. Impreso.
Pavel, Tomas. Mundos de Ficción. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana, 1991. Impreso.
Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. 2001. Web. 15 de noviembre de 2016.
Sutherland, John, ed. The Way We Live Now. New York: Oxford University Press, 1982. Impreso.
Trollope, Anthony. The Way We Live Now. Nueva York: Barnes & Noble Classics, 2005. Impreso.

 

 

María Mercedes Andrade
Editora

Margarita Pérez
Asistente editorial

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